La invasión a Gaza y ahora a Venezuela marca una nueva era en las relaciones internacionales y en el orden internacional establecidos en la posguerra. Cada quien seguirá viendo el panorama con el mismo color del cristal con el que observa y participa del acontecer nacional y global, solo que más recargado, por la dimensión de los acontecimientos.
La invasión a Venezuela no cambia nada en lo local; solo exacerba más las posiciones que cada quien ya viene asumiendo.
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Quiérase o no, la actitud de Donald Trump es un cambio que hace pedazos el orden establecido después de la Segunda Guerra Mundial, de por sí ya bastante agotado; solo que es un cambio para atrás; es un retroceso; no es evolución hacia adelante como civilización. De los acuerdos y tratados regresamos a la guerra de las armas y del comercio, con efectos directos en el orden internacional.
La ONU y los organismos internacionales ya no cumplen su función y no deben seguir existiendo, al menos como hasta ahora, dentro del actual orden internacional.
EUA, el país más endeudado
El meollo es que la primera potencia del mundo vive hoy una crisis sin precedente. Es primera potencia en armamento, pero también en deuda; es el país más endeudado del mundo, y buena parte de sus deudas las posee nada menos que China. El dólar empieza a perder su hegemonía y las monedas BRICS lo desafían de manera contundente dentro del orden internacional.
Lo de Gaza y Venezuela son invasiones económicas y por los recursos. Gaza como un proyecto turístico-inmobiliario. Venezuela, el segundo yacimiento petrolero más grande del mundo, y a Trump le urge tenerlo para mantener la estabilidad del dólar, base del imperio y del orden internacional vigente. Nicolás Maduro es un dictador, pero ese no es el problema; el terrorismo y el narcotráfico son pretexto. ¿Quién controla el narcotráfico?

Crisis económica y disputa por el orden internacional
La crisis de los países del llamado Occidente que dominaban la economía mundial ha dejado de hacerlo, y el peso económico de China, Rusia, India y sus aliados es cada vez más influyente en el mundo. Ya compiten de tú a tú con la aún primera potencia.
El modelo neoliberal ya se comió hasta al mismo país donde nació. Estados Unidos está en quiebra económica, pero las megaempresas que dominan al mundo están en su apogeo dentro del mismo EUA. País endeudado con empresas ricas, contradicción central del orden internacional actual.
Somos testigos del inicio de una nueva era global. Reacomodos que influirán en cada nación. Tampoco se trata de cambiar de amo. Lo importante es que seamos capaces de entender lo que está pasando y podamos tomar medidas para el buen desarrollo del país y el bienestar de la población, más allá de los odios domésticos y la irracionalidad que dominan la conversación pública hoy en día.
Las armas sustituyen al derecho
En esta nueva era no importan las reglas del orden internacional, sino las armas militares y comerciales. Al corrupto Netanyahu le ha servido la invasión a Gaza (no guerra) para escapar de la justicia de su propio país, que le pisaba los talones. Al pedófilo Trump le sirve Venezuela para escapar de los expedientes Epstein y para quedarse con el petróleo que le urge a su economía.
La gran potencia es un animal herido de muerte; una potencia con hambre recaudadora.
La transición que desplazará a Estados Unidos como primera potencia no será breve; como generación no la veremos terminar. La decadencia del imperio de EUA comenzó hace décadas y es inexorable, con consecuencias en el orden internacional. Mientras tanto, los mexicanos seguimos peleándonos y odiándonos mutuamente, sin darnos cuenta de lo importante. Le damos duro a la desquicia, sin percatarnos de que el peligro está en otro lado; es más, sin darnos cuenta siquiera. Usted tiene la última palabra.

