La Ley de Expropiación y El Leviatán

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Thomas Hobbes en su obra El Leviatán o la materia, forma y poder de un Estado eclesiástico, nos expone con mucha claridad que los seres humanos somos entes por naturaleza violentos y que abusamos de los demás, si tenemos la oportunidad, la fuerza o la posibilidad de hacerlo. Y para ello, es necesaria la existencia de un Ente superior que ponga orden y a través de la fuerza y de la norma, controle la violencia y ponga orden entre los individuos de la sociedad, siendo uno de los precursores de la idea del contrato social.

Desde mi perspectiva, Thomas Hobbes es autor complicado de entender y por lo mismo, es de leerse cuantas veces sea posible retrotrayendo sus ideas del Estado hacia nuestros días, y aquí, es donde me llamó la atención lo sucedido con la aprobación por la XVIII Legislatura de Quintana Roo de la Ley de Expropiación, Ocupación Temporal y Limitación del Dominio del Estado de Quintana Roo, que, fundada y motivada en los artículos 14, 16 y 27 de la Constitución General de la Nación, que reconocen el origen y respeto a la propiedad privada, así como a los derechos de los individuos reconociendo el principio de legalidad, fue inmediatamente satanizada.

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La misma exposición de motivos expresamente señala diversas jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de las que es necesario mencionar la 2ª/J 124/2006 y la 2ª/J 64/2013, que norman el procedimiento y medios de defensa de aquellas personas sujetas a una expropiación, como parte del reconocimiento expreso de la Ley a los derechos individuales en la materia, en caso de oposición.

Pero si nos adentramos al contenido de la norma, podemos darnos cuenta de que, en el artículo 11 se desarrollan las causas de utilidad pública a través de las cuales se puede llevar a cabo una expropiación. Solo a través de ellas puede iniciarse un procedimiento, y las causas son muy evidentes y atienden al bien común y a la armoniosa convivencia gregaria, como bien decía el doctor Ignacio Burgoa. 

Dentro de esas 25 posibilidades para que se lleve a cabo un procedimiento administrativo de esta índole, no se encuentra ninguna posibilidad de disponer de propiedad privada sin justificación alguna, como sucedía en los tiempos de Borge, o de varios gobiernos anteriores, cuando se apoderaban de casas y terrenos simulando juicios laborales. Hoy la Ley es clara en cuanto a la procedencia o no, de cualquiera de los supuestos, estableciendo medios de defensa para los particulares en caso de que no se encuentre de acuerdo con la indemnización.

Y es precisamente en el tema de la indemnización es que esta Ley se aleja de cualquier fantasma comunista, con el que los emisarios del pasado la han querido asociar, y me refiero al artículo 6to en cuyo contenido se advierten tres posibilidades de indemnización, ya sea por precio catastral, precio comercial o el convenido entre las partes. Nada puede ser más alejado de una imposición comunista que el contenido de dicho numeral.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver Hobbes en esto? Que, durante cinco décadas y sexenios de gobiernos del PRI, y del PAN-PRD, se permitió el crecimiento se zonas de asentamientos humanos irregulares y muchas veces ilegales al amparo de la corrupción, que rodearon y asfixiaron a ciudades como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, y varias más, en donde grupos de poder de forma violenta en la mayoría de los casos, abusaron de los más débiles o necesitados, explotándolos en tierras de las que nunca lograron acariciar la posibilidad de ser propietarios.

Y aquí precisamente, es donde el Leviatán de Hobbes, se hace presente, ya que en cientos de asentamientos irregulares que Quintana Roo se actualiza la máxima de Homo homini lupus, o El hombre es el lobo del hombre, conocida de manera convencional como la ley del mas fuerte o la del pez grande que se come al pez pequeño, generando un sistema de abuso y de violencia que se normalizó durante casi 50 años, y hoy, precisamente es que mediante esas premisas de Hobbes, el Estado de Quintana Roo a través del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, adoptan la forma de Leviatán para poner orden en esos espacios inalcanzables para el contrato social.

Hoy no me queda duda que el quehacer político y legislativo cotidianos, ponen en marcha de manera constate esas tesis de filosofía política que desde 1651 autores como Thomas Hobbes publicaron para la posteridad. Por ello es que los neo políticos no deben dejar de retomar a los clásicos filosóficos para encontrar el verdadero hilo negro en todas sus decisiones. De no ser así, seguiremos repitiendo los mismos errores del pasado en una vida que sigue, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

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Hugo Alday
Abogado con mención Honorífica por la Universidad La Salle del Pedregal. Maestro en Derecho por la Universidad Anáhuac del Mayab. Máster Internacional en Propiedad Industrial, Intelectual y Derecho de la Competencia por la Universidad de Alicante, España. Doctor en Derecho por la Universidad Anáhuac Cancún. Colabora en Ruptura 360 como articulista.

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