El rial iraní ha sufrido un colapso acelerado, reduciéndose a valores insignificantes frente al euro y el dólar. Esta depreciación financiera, catalizada por años de sanciones internacionales y una inflación superior al 42 por ciento, detonó una ola de protestas sociales masivas que desafían directamente al régimen teocrático desde el 28 de diciembre.
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El desplome sin precedentes del rial iraní
La inestabilidad política y económica ha llevado al rial iraní (IRR) a niveles considerados “prácticamente insignificantes” en los mercados internacionales. El colapso del valor, que se aceleró significativamente a partir del 6 de enero tras semanas de oscilaciones, fue el factor principal que contribuyó al estallido de manifestaciones en Teherán y otras ciudades iraníes a finales de diciembre.
La moneda nacional de Irán, golpeada por la desconfianza de inversionistas y ciudadanos, que optan por el oro y divisas fuertes como reserva de valor, muestra un deterioro constante:
- Pérdida histórica: Durante 2025, el rial iraní perdió un 69 por ciento de su valor frente al dólar, según una de las fuentes. Otra fuente indicó que la pérdida fue del 45 por ciento en 2025.
- Cotización inicial: Al inicio de las protestas, un dólar equivalía a más de 41 mil 666 riales. Un peso mexicano equivalía a casi 2 mil 325 riales.
- Valor actual: Durante las manifestaciones, la moneda se cotizaba a más de 1.4 millones por dólar, lo que la deja con un valor casi simbólico. En comparación con México, su valor descendió hasta 0.000016 pesos, una proporción ínfima del peso mexicano.
Sanciones, inflación y mala gestión económica
La economía de Irán arrastra años de sanciones internacionales y restricciones financieras, factores que han provocado una inflación anual superior al 42 por ciento. La economía también se ha visto afectada por la corrupción y por un sistema de tipos de cambio volátil.
El gobierno iraní ha intentado contener la crisis mediante la propuesta de nuevas medidas de alivio económico y la restricción del acceso a divisas subsidiadas para importar bienes básicos. Sin embargo, críticos del sistema señalan que estas políticas han generado distorsiones e incentivado la búsqueda de rentas, sin conseguir frenar la inflación ni estabilizar la moneda.
Las protestas se convierten en un desafío a la teocracia
Lo que comenzó el 28 de diciembre como manifestaciones por el costo de vida y el colapso monetario, se intensificó rápidamente, transformándose en exhortaciones que desafían directamente a la teocracia iraní. Los manifestantes han coreado consignas a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví (derrocada en 1979 durante la Revolución Islámica) y han pedido la “muerte del dictador”.
El saldo humano y el apagón informativo
La represión de las manifestaciones ha sido severa, con un alto costo humano. Organizaciones no gubernamentales (ONG), citadas por EFE, indican que el saldo ha dejado al menos 648 manifestantes muertos, entre los que se cree que hay nueve menores. A esto se suman al menos 121 miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que también fallecieron durante el transcurso de las protestas. Otra cifra manejada apunta a un mínimo de 538 muertos hasta el momento.
Ante la violencia, las autoridades han restringido el acceso a internet en todo el país, sin que sea posible conectarse a servicios de fuera de Irán.
Reacciones internacionales y restricciones de viaje
Debido a la inestabilidad, las aerolíneas han cancelado algunos vuelos hacia Irán. Austrian Airlines suspendió sus vuelos hasta el lunes como medida de precaución, y Turkish Airlines anunció la cancelación de 17 vuelos a tres ciudades iraníes. El Departamento de Estado de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos salir de Irán por tierra, a través de las fronteras con Armenia y Turquía, y mantener un perfil bajo.
Por su parte, la Embajada de México en Irán, que puso a disposición medios de contacto el 5 de enero, mantiene las siguientes recomendaciones:
- Notificar a la embajada la duración de la estancia.
- Llevar una copia del pasaporte con vigencia de al menos seis meses y una identificación oficial con fotografía.
- Considerar que solo se aceptan tarjetas de bancos iraníes y moneda local.
La respuesta geopolítica y la amenaza de Donald Trump
En medio de la crisis interna, el contexto geopolítico se tensó por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El 12 de enero, el mandatario anunció que impondrá aranceles del 25 por ciento a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán.
Trump escribió en su red Truth Social: “Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará aranceles del 25% por cualquier negocio que realice con Estados Unidos. Esta orden es definitiva y concluyente”.
El presidente Trump también afirmó el domingo que los líderes de Irán le llamaron para negociar tras amenazar con posibles acciones militares en represalia por la violencia en las protestas, señalando: “Quizás tengamos que actuar antes de una reunión”. Además, mencionó que el Ejército estadunidense está estudiando el asunto, y planteó la posibilidad de que la empresa Starlink, de Elon Musk, envíe satélites a Irán para asegurar el funcionamiento de internet.
Posición de Israel y la condena global
Al igual que Estados Unidos, Israel ha mostrado apoyo a los manifestantes. El primer ministro Benjamin Netanyahu expresó que el pueblo de Israel y el mundo están asombrados por el heroísmo de los ciudadanos de Irán, y condenó el asesinato de civiles. El ejército israelí, sin embargo, indicó que las protestas son un “asunto interno iraní”, pero que estarán preparados para responder con fuerza si es necesario.
La comunidad internacional ha elevado el tono de condena:
- Unión Europea (Bruselas): Evalúa aplicar sanciones “más severas”.
- Alemania: El canciller Friedrich Merz calificó la represión como una “muestra de debilidad”.
- Francia: El presidente Emmanuel Macron condenó la violencia de Estado que ataca ciegamente a la población.
- España: El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, instó al respeto de los derechos fundamentales, pero rechazó el uso de “fuerza extrema” contra el régimen.
- China: Principal socio comercial de Irán, ha pedido contención y se opone a cualquier injerencia externa.
Un patrón histórico de descontento social
Las protestas actuales son un eco del persistente descontento social y político que ha marcado a Irán desde la Revolución Islámica de 1979. Desde la toma de la embajada de Estados Unidos en Teherán en noviembre de 1979, el país ha vivido constantes episodios de represión y movilizaciones:
- 1999: Protestas estudiantiles.
- 2009: Manifestaciones tras las elecciones, con una veintena de muertos.
- 2011: Disturbios inspirados por las revueltas árabes.
- 2019: Disturbios por el aumento del precio de la gasolina, que dejó al menos 200 muertos.
- 2022: Revuelta nacional tras la muerte de Mahsa Amini, con miles de detenidos y ejecuciones.
Estas manifestaciones, que exigían el fin de la República Islámica, han sido duramente reprimidas, revelando la fragilidad subyacente del sistema teocrático ante la presión económica y social.
El desplome del rial y la inflación crónica son síntomas de una presión económica que no puede sostenerse indefinidamente. ¿Podrá la amenaza de aranceles de Estados Unidos y la condena internacional intensificar la crisis financiera hasta forzar un cambio político en un régimen acostumbrado a la represión histórica?

