viernes, enero 2, 2026

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La falla de San Andrés: el silencio de 167 años que amenaza a California

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Bajo el sol de California yace una frontera geológica temida: la falla de San Andrés. Esta fractura activa, límite entre dos gigantes tectónicos, ha acumulado tensión durante más de siglo y medio. Los geólogos advierten que la liberación inminente de esta energía podría desatar el catastrófico “Big One”, un sismo con potencial para devastar el sur de California.

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La frontera activa que define la tectónica de California

La falla de San Andrés es una de las estructuras geológicas más famosas y temidas del mundo. Se trata de una fractura tectónica activa que marca el límite entre la Placa del Pacífico y la Placa de Norteamérica.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), esta fractura se clasifica como una falla transformante de desplazamiento lateral derecho. Esto significa que los dos bloques de roca se mueven horizontalmente en sentidos opuestos, deslizándose uno junto al otro. Otras fuentes la describen como una falla de desgarre o transcorrente.

Dimensiones y antigüedad

La falla de San Andrés se formó hace entre 15 y 20 millones de años. Sus dimensiones aproximadas varían ligeramente según los estudios:

  • Se extiende a lo largo de 1,200 km a 1,300 km (750 millas) a través de California.
  • Alcanza una profundidad de hasta 15 km.
  • No es una línea única, sino una zona geológica compleja con múltiples ramificaciones y rocas fracturadas.

El movimiento constante y la acumulación de energía

La Placa del Pacífico se desplaza hacia el noroeste con respecto a la Placa Norteamericana. Este movimiento no es continuo, sino que se produce de forma esporádica.

La velocidad del movimiento varía según las mediciones:

  • El Centro de Datos de Terremotos del Sur de California indica un movimiento anual de entre 20 y 35 mm por año.
  • Otros expertos señalan una velocidad promedio de entre 4 y 6 centímetros al año (40 a 60 mm).

Esta acumulación de energía a lo largo de décadas o siglos es lo que genera grandes terremotos al liberarse de forma repentina. Ejemplos históricos de sismos generados por esta falla incluyen los ocurridos en 1857 y 1906, ambos con magnitudes cercanas a 7.8.

¿Dónde se ubica la falla de San Andrés?

La falla de San Andrés se extiende a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos, en California. Comienza cerca del Mar de Salton, muy próximo a la frontera con Baja California. De ahí se prolonga hacia el noroeste hasta llegar al Cabo Mendocino, en el norte de California.

En su recorrido, pasa cerca de comunidades como Bombay Beach, Indio, Banning, Parkfield y San Francisco. Si bien cruza zonas poco pobladas en algunos tramos, también se acerca peligrosamente a grandes centros urbanos:

  • Los Ángeles.
  • San Bernardino.
  • San Francisco.

El segmento sur: un “silencio sísmico” que inquieta

No todas las secciones de la falla de San Andrés activan al mismo tiempo. La mayor atención de los geólogos se concentra en el segmento sur, cercano a Los Ángeles.

  • Este tramo no libera tensión desde 1857.
  • El geólogo Thomas Jordan, del Centro Sismológico del Sur de California, afirmó que “los resortes tectónicos se tensan” debido a esta inactividad prolongada.

Para los geólogos, este largo “silencio sísmico” (que data de hace 167 años) es una señal clara de la acumulación de tensión. Cuanto más tiempo pasa sin liberarse esa energía, mayor puede ser la magnitud del evento futuro, conocido como el “Big One”.

La probabilidad del “Big One” y el escenario oficial

El “Big One” es un término que se refiere a un terremoto destructivo de magnitud 8.0 o superior que podría afectar una amplia zona y causar daños catastróficos, siendo el segmento sur el área más probable.

Imposibilidad de predicción

Las autoridades, incluyendo el USGS, indican que es imposible predecir cuándo ocurrirá un terremoto de forma exacta. Como indican en su sitio oficial, “No sabemos cómo hacerlo, y no esperamos saberlo en el futuro previsible”. La sismóloga del USGS, la doctora Lucy Jones, explicó que el “Big One” ocurrirá en algún momento, aunque nadie sabe la fecha.

Estimaciones probabilísticas

Aunque la predicción exacta es imposible, existen modelos que calculan la probabilidad a largo plazo:

  • Modelo UCERF3: Calcula un 7% de probabilidad de que ocurra un sismo de magnitud 8.0 o mayor en California durante los próximos 30 años. También estima un 31% de probabilidad de un sismo de magnitud 7.5 en el sur del estado en el mismo periodo.
  • Otras investigaciones: Estudios del USGS y otras instituciones han estimado que existe entre un 60% y un 70% de probabilidad de que se produzca un sismo de magnitud 6.7 o superior en el sur de California en las próximas décadas.
  • Proyecciones de plazo: Se cree que el temido evento podría ocurrir dentro de los próximos 30 a 50 años, con una alta probabilidad para el año 2040 de un evento de magnitud 6.7 o mayor.

Los efectos devastadores

Los terremotos generados por la falla de San Andrés son principalmente de tipo transcorrente o de desgarre. El escenario oficial ShakeOut del USGS describe el impacto de un sismo de magnitud 7.8 en la parte sur de la falla:

  • Más de 1,800 muertes y 53,000 heridos.
  • Alrededor de 1,600 incendios.
  • Daños a viviendas equivalentes a 133,000 casas unifamiliares.

Un gran terremoto generaría, además de daños estructurales directos, una serie de efectos en cascada:

  • Licuefacción del suelo y deslizamientos de tierra.
  • Colapsos de infraestructuras vitales.
  • Cortes prolongados de agua y electricidad.
  • En casos raros, tsunamis, si el movimiento se propaga hacia zonas costeras.

Las áreas urbanas densamente pobladas serían las más afectadas por estos efectos posteriores.

Prepararse es la única defensa

Los científicos enfatizan que la única respuesta ante este riesgo es la preparación. Las autoridades estatales organizan simulacros periódicos, como el Great ShakeOut, y promueven la construcción de estructuras reforzadas. La clave es el fortalecimiento de la infraestructura, la educación de la población y la aplicación de buenas prácticas de autoprotección.

El próximo gran terremoto, como señalan los científicos, no será una sorpresa geológica, sino una consecuencia inevitable de la tectónica planetaria. La única certeza frente a esta fuerza natural indetenible es la resiliencia y la preparación continua de la población e infraestructura.

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