El 27 de enero, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) intentó irrumpir en el consulado de Ecuador en Mineápolis, Minesota. Funcionarios ecuatorianos en la sede lograron impedir la incursión alrededor de las 11:00 horas, garantizando así la protección de los ciudadanos que se encontraban en el edificio en ese momento, una acción que rápidamente escaló a un incidente diplomático de alto nivel.
Este suceso llevó a que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador presentara una nota de protesta formal ante la embajada de Estados Unidos en Quito. La exigencia principal es que actos de esta naturaleza no se repitan en ninguna de las oficinas consulares de Ecuador en territorio estadounidense, vigilando el cumplimiento de las normas diplomáticas.
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El contexto de la crisis migratoria y la respuesta de Ecuador
La canciller Gabriela Sommerfeld fue la encargada de presentar la nota de protesta. En el comunicado oficial, el Ministerio de Exteriores se refirió al incidente como un “intento de incursión en el consulado ecuatoriano en Mineápolis por parte de agentes del ICE”. La sede consular se encontró envuelta en una operación antimigratoria masiva lanzada por la Administración del presidente Donald Trump en todo el estado de Minesota.
Según un tratado internacional, las oficinas consulares y complejos diplomáticos se consideran territorio soberano de esa nación, protegidos por inmunidad diplomática contra la entrada no autorizada de agentes de otros gobiernos.
Los detalles sobre la incursión son limitados, pero los reportes de testigos y la prensa ecuatoriana muestran la intensidad del momento:
- Un video difundido captó a un hombre avanzando aceleradamente dentro de un edificio hacia una puerta de vidrio donde parecía estar un agente uniformado.
- El hombre del interior le advirtió al agente que no podía entrar en las instalaciones que pertenecen a un gobierno extranjero.
- Testigos presenciales que trabajaban en tiendas cercanas al consulado aseguraron que vieron a los agentes persiguiendo a dos personas en la calle, y que estas personas lograron entrar en el consulado antes de que los agentes intentaran seguirlas.
Ni el Departamento de Estado ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa al ICE y la Patrulla Fronteriza, respondieron de inmediato a las solicitudes de la prensa para hacer comentarios sobre el incidente.
Operación ‘Metro Surge’: tensiones y víctimas
El intento de entrada en el consulado ocurrió en medio de una dura campaña de deportación denominada Operación Metro Surge. Esta campaña, ordenada por el presidente Donald Trump hace varias semanas, implica el despliegue de unos 3.000 agentes fuertemente armados del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en Mineápolis.
La campaña ha generado una tensión elevada y ha provocado graves incidentes:
- Se han reportado más de 3.000 arrestos.
- Dos ciudadanos estadounidenses han muerto a tiros a manos de agentes federales de esas agencias.
- Entre los detenidos se encuentra un niño de 5 años, aunque un juez federal bloqueó su deportación el mismo martes del incidente consular.
El caso más reciente de muerte fue el de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que murió el sábado pasado tras recibir varios disparos de un agente migratorio. El DHS afirmó que Pretti fue abatido después de acercarse a los agentes portando una pistola semiautomática de 9 milímetros, sin especificar si la blandió. Sin embargo, videos grabados por testigos y difundidos poco después muestran a Pretti con un teléfono en la mano mientras varios agentes intentaban reducirlo hasta que uno de ellos comenzó a disparar.
Mientras el gobierno de Estados Unidos sostiene que estos despliegues son necesarios para detener a personas peligrosas, los críticos señalan que se trata de ciudadanos pacíficos detenidos con un uso excesivo de la fuerza. En respuesta al aumento de la presión política, Tom Homan, el jefe de la seguridad fronteriza de Trump, se reunió el martes con el alcalde de Mineápolis y el gobernador de Minesota, buscando apaciguar la crisis.

