CDMX.– Durante años, los diagnósticos veterinarios se apoyaron principalmente en la experiencia individual del médico tratante y en la observación clínica directa, ante la limitada disponibilidad de herramientas tecnológicas y protocolos estandarizados. Este modelo derivaba, en muchos casos, en esquemas de tratamiento similares para distintos pacientes, con un margen reducido para la personalización terapéutica.
En las últimas décadas, el desarrollo de tecnología médica, la sistematización de datos clínicos y la inversión en infraestructura han modificado la forma en que se realizan los diagnósticos veterinarios en distintos hospitales veterinarios del país.
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Uno de los cambios más relevantes ha sido la adopción de la medicina basada en evidencia como eje del proceso clínico, un enfoque que prioriza la toma de decisiones a partir del análisis de datos verificables y estudios clínicos acumulados.
Diagnósticos veterinarios y medicina basada en evidencia
Este modelo comenzó a consolidarse a partir de la formación de médicos veterinarios en el extranjero, quienes impulsaron el uso sistemático de expedientes médicos, seguimiento clínico continuo y protocolos documentados.
Esta transición permitió estructurar la atención desde la historia clínica del animal hasta la elaboración de listas de diagnósticos diferenciales, con base en hallazgos clínicos y pruebas complementarias, de acuerdo con el boletín oficial.

La medicina basada en evidencia aplicada a los diagnósticos veterinarios se apoya en el análisis de miles de casos clínicos registrados, lo que permite identificar patrones de enfermedad por especie, región o sistema afectado. Este enfoque busca reducir la variabilidad en la atención y aumentar la precisión diagnóstica mediante datos comparables y verificables.
En la práctica clínica, este modelo integra:
- Estudios de laboratorio
- Análisis de sangre
- Pruebas coproparasitoscópicas
- Estudios de imagen como radiografías, ultrasonidos, resonancia magnética y tomografía
Estas herramientas se utilizan para confirmar o descartar hipótesis clínicas formuladas durante el examen físico inicial.
En casos de síntomas persistentes, como vómito crónico, los diagnósticos veterinarios requieren la combinación de distintas pruebas para identificar el origen del problema. En situaciones más complejas, como fracturas, procesos tumorales o alteraciones neurológicas, los estudios de imagen permiten definir el abordaje terapéutico, ya sea médico o quirúrgico, de acuerdo con el boletín.
Los hospitales veterinarios que operan bajo este esquema también consideran la información proporcionada por los tutores de los animales como parte del proceso diagnóstico. Datos sobre vacunación, desparasitación, alimentación y antecedentes clínicos se integran al expediente médico y se analizan junto con los resultados de laboratorio y gabinete.
La incorporación de la medicina basada en evidencia en los diagnósticos veterinarios ha modificado la dinámica de atención en los hospitales, al establecer procesos clínicos documentados y comparables, sustentados en información acumulada y protocolos definidos.

