El Senado de México rechaza formalmente el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, calificándolo como un documento sesgado e injerencista que omite los avances institucionales recientes y los esfuerzos de depuración del padrón de víctimas realizados por las administraciones de la Cuarta Transformación.
También te puede interesar: Cotización del dólar hoy: el peso mexicano resiste ante tensiones globales
Cuestionamiento a la objetividad y el rigor del organismo internacional
La postura oficial desde el Poder Legislativo, encabezada por la Junta de Coordinación Política (Jucopo), establece una crítica directa hacia la metodología empleada por Naciones Unidas. Se considera inaceptable que el documento carezca de un soporte real al ignorar las cifras actualizadas y los mecanismos de búsqueda implementados en los últimos seis años. Esta falta de rigor técnico se interpreta como una actitud tendenciosa que desestima el contexto nacional actual.
El coordinador parlamentario, Ignacio Mier, señaló una disparidad de criterios en la actuación del organismo internacional. Mientras se aplica una revisión exhaustiva sobre las políticas internas de México, existe una omisión deliberada ante crisis humanitarias de gran escala en otras regiones del mundo.
- Doble rasero diplomático: Se denuncia un silencio frente a los conflictos en Gaza, Ucrania y Líbano.
- Miopía institucional: El informe se emite sin considerar la complejidad del panorama de seguridad heredado.
- Acción legislativa: Se impulsará una protesta formal desde la Jucopo para manifestar el rechazo a la intromisión en asuntos de soberanía nacional.
El sesgo histórico y la depuración del padrón de búsqueda
La crítica se extiende hacia la temporalidad de los datos analizados. Se argumenta que el informe del Comité contra la Desaparición Forzada centraliza su enfoque en estadísticas provenientes de administraciones previas, específicamente aquellas vinculadas a la estrategia de seguridad iniciada en el periodo de Felipe Calderón y su confrontación directa contra el narcotráfico.
El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara enfatizó que la actual administración, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum y anteriormente de Andrés Manuel López Obrador, ha priorizado un trabajo territorial exhaustivo. Este proceso busca corregir inconsistencias en los registros, donde anteriormente figuraban personas ya localizadas o datos con imprecisión técnica.
Análisis de la respuesta gubernamental y legislativa
La alineación entre el Senado y el Gobierno Federal, a través de las secretarías de Relaciones Exteriores y Gobernación, consolida un bloque de defensa de la política interna de búsqueda. Se sostiene que existe un compromiso real con la localización de personas, reflejado en cifras que, según los legisladores, el comité internacional decidió ignorar por motivaciones externas.
La narrativa oficial insiste en que, si bien existe una cifra de desapariciones que representa una problemática sensible para el Estado, la mayor parte de este fenómeno tiene raíces en la violencia generada por modelos de seguridad de sexenios pasados. Ignorar este factor y el esfuerzo de actualización de los censos actuales invalida, desde la perspectiva senatorial, la utilidad del informe ante la Asamblea General de la ONU.

