La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó una contundente postura el 5 de enero de 2026 tras la operación secreta de Estados Unidos en Venezuela, un hecho que culminó con la captura del homólogo venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, y que, según reportes de la fuente 3, dejó al menos 80 muertos. El pronunciamiento no solo reafirmó la doctrina histórica de México contra el unilateralismo, sino que también incluyó un llamado urgente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
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Cooperación sí, intervención no: México y su postura inquebrantable
Al condenar la reciente intervención directa de Estados Unidos para secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, la jefa del Ejecutivo federal reafirmó que México rechaza de manera categórica cualquier forma de intervención militar. Sheinbaum subrayó que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables, sino principios fundamentales del derecho internacional.
La mandataria enfatizó que la acción unilateral y la invasión no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI, ya que no conducen ni a la paz ni al desarrollo. En este contexto, la presidenta Sheinbaum declaró que las relaciones deben partir de la buena fe y cultivar la paz y armonía de todos.
> “En México manda el pueblo, somos un país libre independiente y soberano. Cooperación sí, pero sin subordinación e intervención no.”
La presidenta, al leer su posicionamiento, sostuvo que la intervención militar nunca ha traído democracia, bienestar ni estabilidad, pues solo los pueblos pueden decidir sobre su destino, ejercer su soberanía y definir su forma de gobierno. Afirmó que esta defensa de la soberanía y autodeterminación de los pueblos no solo está consagrada en la Constitución mexicana, sino que forma parte central del derecho internacional.
La defensa de la soberanía nacional y la relación bilateral
Frente a la posibilidad de una intervención similar en el país, la presidenta Sheinbaum minimizó el riesgo, indicando que hay comunicación y coordinación con el gobierno de Estados Unidos. A pregunta expresa sobre si existía un riesgo de intervención en México, respondió que hay quienes sí creen en ello, pero no considera que vaya a ocurrir. Argumentó: “Si no se hubiera referido el secretario de Estado, Rubio, el propio presidente Trump, a la buena relación que tenemos ya la coordinación. Si no hubiera ninguna comunicación sí estaríamos preocupados.”
No obstante, la presidenta ratificó su demanda al gobierno estadounidense para combatir tres puntos críticos:
- La venta ilegal de armas que se internan en México.
- El lavado de dinero.
- La distribución de drogas como el fentanilo en su territorio, indicando que México coopera incluso por razones humanitarias para evitar que lleguen estas sustancias a los jóvenes estadounidenses.
Los términos de la relación de México con Estados Unidos, particularmente en materia de cooperación para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, se basan en el entendimiento bilateral sustentado en cuatro principios clave: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, respeto y confianza mutua, así como la cooperación sin subordinación.
La presidenta Sheinbaum consideró que son muy pocos los que piensan en una intervención en México, argumentando además que una invasión “no resolvería nada”. “Además es un asunto de principios; México defiende su soberanía y territorio, con todo y así lo vamos a defender”, dijo. También apeló a la reivindicación de la democracia de Abraham Lincoln y los postulados de Benito Juárez sobre el respeto al derecho ajeno.
Al referirse a la reaparición del presidente Andrés Manuel López Obrador, la presidenta dijo que fue un muy buen mensaje porque no es menor la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Además, recordó la lección histórica de que la última vez que intervinieron se llevaron la mitad del territorio, reiterando que la intervención no es opción, sino la colaboración.
El llamado urgente al resurgimiento de la ONU
Paralelamente a la condena de la acción militar, la presidenta Sheinbaum Pardo hizo un fuerte llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), solicitando que debe dejar atrás su “letargo” y fortalecerse como un verdadero espacio de construcción de la paz.
La mandataria subrayó que el multilateralismo debe ser el eje de la convivencia internacional y recalcó que la ONU tiene que asumir un papel más activo frente a los conflictos globales, en apego a los principios establecidos en su Carta fundacional. Sheinbaum fue explícita sobre la necesidad de un cambio institucional:
> “Ahora viene pronto la elección del nuevo titular de Naciones Unidas, ¿cómo es?, Secretario General de Naciones Unidas, y tiene que haber el fortalecimiento de esta institución. No fortalecimiento burocrático, sino su resurgimiento.”
Consideró indispensable que el organismo internacional supere inercias administrativas y recupere su papel central en la prevención de conflictos y la promoción de la paz. “La Carta de las Naciones Unidas sigue siendo vigente, y tienen que defenderla todas las naciones”, añadió, enfatizando la urgencia de que las Naciones Unidas se fortalezcan, se salgan de este letargo burocrático y se conviertan realmente en un espacio de construcción de la paz en el mundo.
En el contexto regional, la presidenta apuntó que para fomentar el desarrollo regional y enfrentar el crecimiento económico de Asia, las relaciones deben partir del diálogo entre iguales, alentar la estabilidad del hemisferio y promover el entendimiento sobre la base del respeto mutuo. América, sentenció, no pertenece a ninguna doctrina ni a ninguna potencia, sino a todos y cada uno de los pueblos.
El 5 de enero de 2026 marca así un momento crucial donde México, a través de su líder, no solo condena una intervención militar directa, sino que también exige una reestructuración profunda de la arquitectura global que supuestamente debería velar por la paz internacional. El pueblo de México está unido frente a cualquier intervención. ¿Podrá la ONU, sumida en su inercia burocrática, responder al llamado de México y del multilateralismo en un escenario internacional cada vez más fragmentado y violento?

