El presidente estadounidense Donald Trump vuelve a dictar, indirectamente, la agenda diplomática de México. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el recorrido de la mañanera del jueves 29 de enero, moviendo su inicio habitual de las 7:30 a las 9:00 horas. Aunque la vocería de Presidencia no especificó la razón del cambio, el antecedente inmediato de ajustes horarios similares ha sido la realización de llamadas de alto nivel con Washington.
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La señal diplomática detrás del recorrido de horario
El cambio de horario de la conferencia matutina (la ‘mañanera’) del 29 de enero fue confirmado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ajustándola a las 9:00 horas. Este movimiento saca a la reunión de su horario regular de las 7:30 horas desde el Salón de Tesorería de Palacio Nacional.
Aunque no se ofreció una explicación oficial sobre los motivos, se ha establecido un patrón en semanas recientes: la única razón por la que la presidenta Sheinbaum recorre su conferencia es para atender llamadas telefónicas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este ajuste sugiere que el jueves se llevará a cabo una nueva comunicación crítica entre ambos líderes.
El precedente del 12 de enero y las extradiciones clave
Este nuevo potencial contacto se da apenas unas semanas después de una intensa ronda de negociaciones bilaterales que incluyeron temas de seguridad y soberanía.
El 12 de enero, la presidenta Sheinbaum tuvo una llamada con Trump donde se trataron puntos sensibles. El foco de la conversación incluyó el “respeto a la soberanía” mexicana. La llamada ocurrió en el contexto de:
- La captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.
- La amenaza pública de Trump de atacar cárteles mexicanos por tierra.
Poco después, una semana después de la llamada, el 20 de enero, se materializó una entrega masiva de presuntos criminales, cuando México entregó a 37 narcotraficantes a Estados Unidos. Pese a este hecho, la presidenta Sheinbaum indicó que este tema no fue acordado durante la llamada que sostuvo el 12 de enero.
El dilema geopolítico: Fin del petróleo a cuba y soberanía
La reanudación del diálogo de alto nivel ocurre en medio de una intensa presión estadounidense sobre la política exterior mexicana, específicamente en relación con el suministro a Cuba.
El martes 27 de enero, Sheinbaum confirmó el fin de las entregas de petróleo a Cuba de parte de Petróleos Mexicanos (Pemex). Con este movimiento, México dejará de ser el principal proveedor de crudo a la isla.
Este cambio tiene un peso geopolítico alto, ya que está directamente relacionado con la presión que el gobierno de Donald Trump ha ejercido sobre el Gobierno de Venezuela, actualmente encabezado por Delcy Rodríguez.
Presiones y advertencias sobre el T-MEC
Washington ha intensificado el tono de las advertencias. Varios legisladores republicanos de Florida, como Carlos Giménez y María Elvira Salazar, alertaron el martes 27 de enero de posibles consecuencias para México.
Estas consecuencias podrían incluir la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), si el gobierno mexicano no frenaba el envío de petróleo a Cuba, una exigencia que el presidente Trump ya había ordenado respecto a Venezuela.
La presidenta Sheinbaum respondió a los cuestionamientos por el supuesto parón en el envío de crudo, una información previamente reportada por Bloomberg que la mandataria no confirmó ni desmintió.
La defensa de la “ayuda humanitaria”
A pesar de la confirmación del fin de las entregas comerciales de Pemex, Sheinbaum defendió la continuidad de la ayuda humanitaria a Cuba, definiéndola como una “decisión soberana” del país y una muestra de su “solidaridad”.
En su conferencia de prensa diaria desde Ciudad de México, la mandataria afirmó: “La ayuda a Cuba, como a otros países, continúa porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas”.
Respecto a los envíos de crudo, Sheinbaum insistió que es la empresa estatal, Pemex, la que determina los envíos “de acuerdo al contrato” suscrito. Sin embargo, ella señaló que la vía de la ayuda humanitaria es “otra vía” para el suministro de crudo de México a Cuba. Además, la presidenta recordó que “recientemente” Estados Unidos, al igual que otros países, envió suministros a la isla, defendiendo así la práctica. Aunque garantizó la ayuda, no aclaró si en las siguientes entregas estará incluido el envío de petróleo.
La agenda diplomática entre México y Estados Unidos se mueve en un equilibrio precario entre la necesidad de cooperación en seguridad y la defensa de la soberanía nacional. El reloj que dicta la hora de inicio de la conferencia presidencial parece estar sincronizado con la Casa Blanca. Lo que realmente importa es si este nuevo recorrido del horario de la mañanera sellará un nuevo acuerdo sobre temas tan espinosos como la seguridad fronteriza o la política energética regional. ¿Qué costo tendrá para México este aparente alineamiento diplomático con las prioridades de Donald Trump?

