MÉRIDA, Yuc.- El gusano barrenador del ganado, erradicado en Yucatán hace más de tres décadas, ha resurgido con fuerza, extendiéndose a casi la totalidad del estado. Mientras las autoridades presumen un alto número de casos atendidos con éxito, el brote ha destapado una serie de negligencias gubernamentales históricas que hoy ponen en jaque la economía ganadera local y la salud pública.
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El resurgimiento de la miasis después de tres décadas
Yucatán enfrenta actualmente una epidemia de brotes de gusano barrenador (miasis), una situación que, de acuerdo con reportes, no se había visto en más de 30 años. La plaga estaba erradicada en la entidad desde 1991. Este resurgimiento masivo se ha dispersado a cerca de 100 municipios del estado, impactando al 90 por ciento del territorio y obligando a los ganaderos a afrontar costos elevados.
La cronología de la negligencia institucional
Según la prensa local, la crisis actual es resultado de una “grave negligencia” por parte del Gobierno del estado. El problema se gestó a pesar de que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) realizó una alerta nacional para el combate del gusano barrenador el 23 de octubre de 2024.
Esta advertencia se emitió a 23 días de iniciado el gobierno de Díaz Mena. Sin embargo, la administración supuestamente ignoró la alerta sanitaria nacional durante 14 meses, lo que propició la actual epidemia.
- Transcurrieron nueve meses desde que Yucatán registró el primer caso de gusano barrenador para que se implementara un programa de combate.
- Ganaderos hicieron un llamado al Gobierno del estado desde agosto, cuando aún no se superaban los 100 casos, solicitando la liberación de moscas estériles, una estrategia utilizada con éxito en el norte del país, pero no encontraron respuesta de la administración.
El mapa actual del gusano barrenador y el impacto real
En el corte más reciente, correspondiente al 3 de enero de 2026, la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) informó que se detectaron 39 nuevos casos de gusano barrenador del ganado en el estado durante esa semana.
Actualmente, 98 municipios cuentan con reportes de gusaneras en animales de sangre caliente. La distribución de los 39 casos detectados en el corte de Seder fue la siguiente:
- 15 registros: Mérida.
- 6 registros: Hunucmá.
- 2 casos: Ucú, Seyé y Panabá.
- 1 caso en cada localidad: Ticul, Chicxulub Pueblo, Kanasín, Ixil, Santa Elena, Tetiz, Abalá, Maxcanú, Tecoh, Tepakán, Yaxcabá y Tixpehual.
Especies afectadas por el gusano barrenador y origen de las lesiones
Las especies afectadas por el gusano barrenador son variadas, oscilando en edades entre los siete días y los 17 años:
- Bovinos: Presentan la mayor incidencia de miasis.
- Ovinos y suinos.
- Caninos y felinos.
- Cérvidos: Son los menos afectados, según la Seder.
Las lesiones se localizaron principalmente en la cabeza, miembros posteriores, orejas y región cervical. En la mayoría de los casos, las heridas tuvieron su origen en incidentes provocados por alambre de púas o peleas entre animales, lo que facilita a la mosca del gusano barrenador depositar huevecillos.
Costos y riesgos económicos y de salud pública
La epidemia ha dejado de ser solo un problema veterinario, afectando directamente la economía ganadera de Yucatán, un sector clave para numerosas familias rurales.
- Las infestaciones, si no se atienden oportunamente, provocan pérdidas de producción, costos elevados de tratamiento y, en casos extremos, la necesidad de sacrificar ejemplares.
- La venta de ganado a mercados foráneos ha disminuido cerca de un 5 por ciento debido a la crisis sanitaria.
Además del impacto económico, la aparición de miasis en humanos representa un fenómeno de salud pública preocupante. De acuerdo con datos oficiales, hay mil 330 casos confirmados en ganado y siete en humanos, aunque la cifra real podría ser mucho mayor debido a la existencia de una “cifra negra”.
Estrategias de contención y resultados contradictorios
La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) destacó que, gracias a la atención oportuna, los tratamientos gratuitos y el trabajo conjunto entre instituciones y asociaciones, los animales infectados han logrado recuperarse por completo.
El éxito en la atención veterinaria
La respuesta inmediata ha permitido que un total de 1,450 casos hayan sido atendidos y curados. La Seder reportó que, en los animales atendidos en Yucatán, no se registraron fallecimientos.
La dependencia mantiene acciones coordinadas con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y las Asociaciones Ganaderas Locales (Agl). Los propietarios de animales son exhortados a mantener una vigilancia constante y atender de inmediato cualquier herida.
- La ciudadanía puede reportar casos para recibir atención especializada en menos de 24 horas y tratamiento gratuito.
- El periodo estimado de recuperación es de cinco a ocho días.
- Los reportes pueden realizarse al teléfono 800 751 2100 o vía WhatsApp al 55 39966642.
Cuestionamientos a la gestión del campo y la transparencia
La prensa criticó fuertemente al secretario de Desarrollo Rural, Edgardo Medina Rodríguez, a quien se le atribuye carecer de experiencia en el manejo de la política del campo, siendo su perfil académico el de licenciado en Educación Primaria.
Señalamientos de falta de transparencia también han rodeado la gestión de la crisis:
- El 16 de mayo, al dar a conocer el primer caso de gusano barrenador en humanos, el Gobierno del estado aseguró, mediante un comunicado de prensa, que la enfermedad estaba controlada.
- Afirmó contar con nueve puntos de verificación fitozoosanitaria en siete municipios (Maxcanú, Halachó, Santa Elena, Peto, Chemax, Tizimín y Tixcacalcupul), los cuales, de acuerdo con la información, no existían en realidad.
- El mandatario anunció un “programa piloto” tardío contra la plaga, que, según las críticas, pretende vender a la opinión pública una estrategia “innovadora” cuando la realidad es que la medida llegó tarde y la enfermedad pareciera no tener control.
El retorno del gusano barrenador es un espejo de la necesidad de vigilancia constante, no solo a nivel de sanidad animal, sino también a nivel institucional. ¿Cómo podrá Yucatán mantener la cifra de “cero muertes” en animales si persisten las denuncias de una falta de experiencia y una respuesta administrativa históricamente tardía ante las alertas sanitarias, poniendo en riesgo tanto al sector ganadero como a la salud humana?

