jueves, enero 29, 2026

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Familia Ming: La caída del clan de la mafia de Myanmar y la advertencia de Pekín

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China confirmó la ejecución de once miembros de la familia Ming, un notorio clan mafioso que dirigía extensos centros de estafas y juego ilegal a lo largo de la frontera nororiental de Myanmar. Este evento marca un punto de inflexión en la estrategia de Pekín para combatir el fraude transfronterizo, enviando una señal clara a las redes criminales que operan en el Sudeste Asiático. Los Ming fueron condenados por delitos graves como homicidio y fraude en un tribunal de la provincia de Zhejiang.

El clan Ming transformó la ciudad fronteriza de Laukkaing de un área aislada en un centro deslumbrante de casinos y negocios ilícitos. Sin embargo, su imperio de estafas, que se estima generó miles de millones de dólares, colapsó en 2023 tras una ofensiva militar de milicias étnicas que tomaron el control de la ciudad y entregaron a los líderes a las autoridades chinas, evidenciando hasta dónde está dispuesta a llegar China para proteger a sus ciudadanos.

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Contexto de Laukkaing: del juego al fraude en línea

Para entender por qué la familia Ming se volvió un objetivo de alta prioridad para Pekín, hay que mirar el contexto en Laukkaing, Myanmar. Este lugar se convirtió, a principios de la década de 2000, en el refugio de varias familias mafiosas al estilo de “El Padrino”.

El ascenso de estas redes se produjo después de que el “señor de la guerra” local fuera derrocado en una operación militar. Esta acción fue dirigida por Min Aung Hlaing, quien más tarde se convirtió en el líder del gobierno militar de Myanmar tras el golpe de 2021. El refuerzo del control del Ejército en la región tras esa operación facilitó el fortalecimiento del poder de las mafias locales.

Al inicio, las principales fuentes de ingresos de estos clanes eran el juego y la prostitución. No obstante, con el tiempo evolucionaron hacia el fraude en línea masivo. El patriarca del clan, Ming Xuechang, lideraba uno de los centros de estafas más infames, conocido como Crouching Tiger Villa.

La macabra cifra detrás del negocio Ming

Las operaciones fraudulentas y las casas de juego de la mafia Ming, según datos del tribunal supremo de China, generaron más de 10.000 millones de yuanes (equivalentes a 1.400 millones de dólares) en un periodo de ocho años, entre 2015 y 2023.

Este no era un crimen sin víctimas. Los delitos cometidos por el clan provocaron la muerte de catorce ciudadanos chinos y dejaron lesiones graves a muchos otros, de acuerdo con la información presentada ante el tribunal.

El funcionamiento de estas estafas dependía de la trata de personas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que cientos de miles de individuos fueron víctimas de la trata para ser obligados a llevar a cabo fraudes en línea, principalmente en Myanmar y otras zonas del Sudeste Asiático.

  • El personal reclutado para estas estafas estaba compuesto en su mayoría por personas secuestradas.
  • Eran obligadas a cometer delitos.
  • Tanto las víctimas a las que estafaban miles de millones de dólares, como los trabajadores forzados, eran primordialmente chinos.

Dentro de los recintos de estos centros, que estaban extensamente vigilados, la violencia era cotidiana. Testimonios de trabajadores liberados documentan que las torturas y las palizas eran prácticas habituales.

La ofensiva que rompió el imperio

El ejército de Myanmar se mostró reticente a poner fin al negocio de las estafas, ya que presuntamente se beneficiaba de él. La frustración de Pekín ante esta pasividad culminó a finales de 2023, cuando respaldó de manera tácita una ofensiva militar liderada por una alianza insurgente étnica en el estado de Shan.

Esta alianza logró arrebatar un territorio importante al ejército de Myanmar y, de manera clave, tomó Laukkaing. Fue entonces cuando las milicias étnicas detuvieron a los miembros de la familia Ming y los entregaron a China. Ming Xuechang, el líder del clan, logró evadir la detención solo suicidándose en 2023.

El juicio se llevó a cabo en la provincia china de Zhejiang, donde los once miembros de la familia Ming fueron condenados en septiembre por una amplia gama de delitos, incluyendo:

  • Homicidio.
  • Detención ilegal.
  • Fraude.
  • Gestión de casas de juego.

El tribunal supremo de China rechazó las apelaciones presentadas por la familia en noviembre. Más de veinte miembros adicionales del clan fueron sentenciados a penas de cárcel, con condenas que oscilaron entre cinco años y cadena perpetua. Para dejar claro su compromiso con la erradicación de estas redes, las autoridades chinas difundieron las confesiones de los detenidos en documentales de los medios de comunicación estatales.

Un mensaje de disuasión y el efecto colateral

Los once miembros de la familia Ming son los primeros líderes de esquemas fraudulentos en Myanmar en ser ejecutados por China. Sin embargo, este es solo el inicio.

Cinco miembros de la familia Bai ya fueron condenados a muerte en noviembre. Además, todavía están pendientes de conclusión los juicios de otros dos grupos acusados de pertenecer a las familias Wei y Liu.

Pekín utiliza estas ejecuciones como un potente mensaje disuasorio. No obstante, el problema ha demostrado ser resiliente. El negocio de las estafas ya se ha desplazado, moviéndose a la frontera de Myanmar con Tailandia, y también a países vecinos como Camboya y Laos, zonas donde la influencia política de China es significativamente menor.

La caída y ejecución del clan Ming no es solo una victoria judicial, sino un recordatorio contundente de cómo las presiones geopolíticas y las alianzas militares no oficiales dictan el destino de los centros de crimen organizado transnacional. La interrogante que queda es si el cese de operaciones en Laukkaing significará una victoria real o solo una migración del problema a territorios donde la larga mano de Pekín tiene menos alcance.

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Familia Ming: La caída del clan de la mafia de Myanmar y la advertencia de Pekín

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