La determinación de las fechas de la Cuaresma no es arbitraria ni sigue el calendario solar de forma lineal. Se rige por el cómputo eclesiástico basado en el ciclo lunar. Para el año 2026, el cálculo establece que el Domingo de Resurrección cae el 5 de abril. Al retroceder 40 días —sin contar los domingos— desde esa fecha, llegamos al 18 de febrero.
Esta movilidad del calendario impacta directamente en la planificación de sectores como el pesquero y el agrícola. Vamos a ver esto a fondo: la Luna llena posterior al equinoccio de primavera es la que dicta cuándo se celebra la Pascua, lo que genera que cada año las festividades oscilen entre finales de febrero y finales de abril.
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Miércoles de Ceniza: El detonante del ciclo
El 18 de febrero de 2026 es el día en que los fieles acuden a la imposición de la ceniza. Este acto simboliza la caducidad humana y es el punto de partida de un régimen de abstinencia. En términos demográficos, este día registra picos de asistencia en recintos religiosos, lo que moviliza una economía de servicios y productos tradicionales en las periferias de los templos.
La ceniza utilizada, obtenida habitualmente de la quema de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, representa una continuidad en el ciclo ritual. Es el primer marcador en el calendario que obliga a las cadenas de suministro de alimentos a girar su enfoque hacia productos que no provengan de animales de sangre caliente.
El calendario de la abstinencia y los viernes de vigilia
Durante este periodo, existen fechas donde el consumo de carne roja queda restringido según los preceptos de la Iglesia. En 2026, los días de vigilia obligatoria son los siguientes:
Analicemos los detalles de esta práctica: la prohibición se centra en las “carnes de animales de tierra”, permitiendo el consumo de pescados, mariscos, vegetales, frutas y derivados como huevo o leche. Esto genera una presión estacional en los precios de los productos del mar, que suelen elevarse conforme se acerca la Semana Mayor.
Semana Santa 2026: El clímax de la temporada
La última semana del ciclo es la más intensa tanto en términos de fe como de actividad económica y turística. En 2026, la Semana Santa se distribuye así:
Es clave entender que el Jueves y Viernes Santo son los días de mayor rigor. El Viernes Santo, específicamente el 3 de abril de 2026, representa el punto máximo de la abstinencia. En este día, el ayuno es la norma para los adultos de entre 18 y 59 años, limitando la ingesta a una sola comida completa al día.
Impacto en el consumo de grupos sociales y demográficos
La observancia de la Cuaresma varía significativamente según el perfil socioeconómico y la ubicación geográfica. En las zonas rurales de México, el apego a la prohibición de comer carne roja es notablemente más estricto en comparación con los centros urbanos, donde la oferta gastronómica de “mariscos de temporada” ha transformado el sacrificio religioso en un hábito de consumo gourmet.
Este desglose muestra que la Cuaresma no es solo un evento espiritual, sino un motor económico que redistribuye el flujo de capital hacia el sector primario de la pesca. Las estadísticas indican que la demanda de tilapia, mojarra y huachinango puede subir hasta un 40% durante estos 40 días.
Significado de la abstinencia más allá de la religión
Aunque la fuente principal se centra en las fechas y la prohibición de la carne, es necesario entender por qué ocurre esto. La tradición dicta que el color de la sangre de los animales de tierra se asocia con el sacrificio de Cristo, por lo cual se evita su consumo como signo de respeto y penitencia.
En la actualidad, esta práctica ha derivado en una tendencia de salud y sostenibilidad. Muchos consumidores, independientemente de su fe, aprovechan la Cuaresma 2026 para reducir su huella de carbono al limitar el consumo de carne de res y cerdo, alineándose con movimientos globales de alimentación basada en plantas.
La capacidad de adaptación de la sociedad ante un calendario que cambia año tras año demuestra la resiliencia de las tradiciones culturales. Lo que determina el éxito de esta temporada para el comercio es la anticipación a estas fechas clave, permitiendo que la logística de alimentos frescos responda a una demanda que se concentra en días muy específicos del primer trimestre del año.
¿Hasta qué punto las fluctuaciones económicas de 2026 permitirán que la población mantenga el rigor de estas tradiciones alimentarias ante el costo creciente de los productos del mar?

