Claves de la noticia:
- Promesas incumplidas: Tras 10 años de gestiones, los 54 alumnos del Telebachillerato de Kantunilkín siguen rotando en espacios prestados.
- Inversión estéril: Un aula de 600 mil pesos del programa Bienestar permanece inútil por falta de conexión eléctrica y servicios básicos.
- Dignidad en riesgo: Padres de familia urgen la construcción de sanitarios y ofrecen su propia mano de obra para levantar el plantel desde cero.
KANTUNILKÍN, QR. – Lo que debió ser un proyecto de desarrollo para la juventud de Quintana Roo se ha convertido en un monumento a la omisión oficial. Manuel de Jesús Hoil Martínez, líder de la asociación civil “Nuevas Generaciones”, alzó la voz para denunciar el “olvido sistemático” que padece el Telebachillerato de Kantunilkín, una institución que, a una década de su creación, aún no cuenta con un techo propio ni servicios elementales.
La situación, descrita por los padres de familia como una “crónica de abandono”, ha obligado a los estudiantes a peregrinar desde la Casa Ejidal hasta las aulas de una telesecundaria local. A pesar de los esfuerzos de la comunidad por rescatar un terreno de la selva, la burocracia y la falta de presupuesto han frenado cualquier avance significativo.
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El aula del Bienestar: una estructura sin vida para el Telebachillerato de Kantunilkín
La paradoja de la crisis se materializa en una construcción reciente. Mediante el programa federal de Bienestar, se invirtieron 600 mil pesos en un aula que hoy resulta inoperante. La estructura carece de red eléctrica —el poste más cercano está a 100 metros— y no tiene acceso a agua potable.

Sin embargo, la mayor urgencia es de carácter humanitario: la inexistencia de sanitarios. Claudia Pech, Arsenio Ayala y otros integrantes del comité de padres señalaron que esta carencia afecta directamente la integridad y privacidad de las alumnas, convirtiendo la jornada escolar en un desafío a la dignidad.
Llamado directo a Sheinbaum y Lezama
Ante el estancamiento, la comunidad educativa de la Telebachillerato de Kantunilkín dirigió un enérgico llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la gobernadora Mara Lezama y al alcalde Nivardo Mena Villanueva. La exigencia no es solo de presupuesto, sino de voluntad política para donar materiales y postería eléctrica.
Los padres de familia han sido claros: ellos pondrán la fuerza de trabajo. “Cada comité va haciendo un poco, pero no es mucho lo que avanzamos solos”, expresaron, reiterando que su única meta es que los 54 estudiantes dejen de ser alumnos de segunda clase y accedan a una educación de calidad en un entorno seguro.

