Claves de la noticia:
- Kantunilkín, punto de partida: Líderes comunitarios advierten que la globalización y el uso de tecnologías están desplazando el uso del maya en las nuevas generaciones.
- Rescate cultural: El proyecto del INPI busca no solo que se hable el idioma, sino que se domine su lecto-escritura técnica.
- Plan: Se implementará el uso de indumentaria tradicional como herramienta pedagógica para “re-enamorar” a los jóvenes de sus raíces.
KANTUNILKÍN, QR.- En el corazón del centro ceremonial de Kantunilkín, donde el tiempo parece detenerse frente a la vorágine del mundo moderno, se ha lanzado una advertencia clara: la lengua maya está en una encrucijada. Ante el avance imparable de la tecnología y los modelos de vida globalizados que seducen a la juventud, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) ha activado un “salvavidas” cultural en forma de un ambicioso proyecto de lecto-escritura.
El anuncio, encabezado por el expresidente del comisariado ejidal, Manuel de Jesús Cauich Oxte, no fue un simple acto administrativo.
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Fue un llamado de auxilio y esperanza. Cauich Oxte fue tajante al señalar que el interés por la lengua materna se está desvaneciendo entre los más jóvenes, quienes, inmersos en pantallas y tendencias ajenas a su territorio, comienzan a ver sus raíces como algo del pasado y no como una herramienta de futuro.
La batalla contra la “amnesia” tecnológica
El diagnóstico de los dignatarios mayas es preocupante pero honesto. La influencia de un mundo interconectado ha creado una brecha generacional donde el abuelo habla una lengua que el nieto entiende, pero que ya no quiere —o no sabe— replicar.
“Nuestra identidad está bajo asedio por la globalización. Este proyecto no es solo para aprender a escribir; es para que nuestros niños y jóvenes sientan orgullo de nuevo por lo que son”, subrayó Cauich Oxte frente a los líderes tradicionales.
Esta iniciativa busca revertir la tendencia de que el maya sea solo un idioma oral y doméstico, elevándolo al nivel de la lecto-escritura formal. Al dotar a la comunidad de las herramientas para escribir su propia historia, el INPI pretende que la lengua compita en igualdad de condiciones en el entorno académico y social.
Identidad táctil: Vestir la cultura para aprenderla
Lo que diferencia a este programa de cualquier curso de idiomas convencional es su enfoque en la reconexión simbólica.
El coordinador del INPI, Margarito Albornoz Cupul, reveló que el proyecto no se limitará a pizarrones y cuadernos. Como parte integral de la enseñanza, se realizará la entrega de indumentaria tradicional a los alumnos.
La lógica detrás de esta estrategia es profunda: el aprendizaje de una lengua indígena es inseparable de su contexto cultural. Al vestir el huipil o la ropa típica, el estudiante habita su cultura.
Según Albornoz Cupul, este vínculo físico y visual facilita la apropiación del idioma, convirtiendo el acto de hablar maya en un ejercicio de dignidad y presencia pública, combatiendo así el estigma o la vergüenza que a veces imponen los entornos urbanos.

Un relevo generacional urgente
El proyecto está diseñado como una red que atrapa a todos: desde el niño que apenas balbucea sus primeras palabras en maya, hasta el adulto que, aunque lo habla con fluidez, nunca tuvo la oportunidad de ver sus palabras plasmadas en papel.
La meta final es garantizar la transmisión intergeneracional, el único mecanismo real que ha mantenido viva a la civilización maya durante milenios.
El llamado final de las autoridades en Kantunilkín fue una invitación a la resistencia. En un mundo que tiende a la homogeneidad, hablar y escribir en maya se convierte en un acto de rebeldía y de preservación de la biodiversidad cultural de México. L
a comunidad ahora tiene la palabra, y el desafío es que esa palabra siga siendo, orgullosamente, maya.

