El campeonato de la Conferencia Nacional (NFC) de este año no es solo un partido de playoffs, es el tercer y definitivo capítulo de una rivalidad divisional. Los Angeles Rams y Seattle Seahawks se enfrentan este domingo 25 de enero en el Lumen Field con un boleto al Super Bowl LX en juego. La serie de la temporada regular se definió por un solo punto, lo que subraya la intensidad y el conocimiento mutuo entre ambos contendientes.
Este enfrentamiento representa el clásico pulso entre estilos opuestos: la ofensiva líder en anotaciones de la NFL, comandada por el mariscal Matthew Stafford, se mide contra la defensa número uno de la liga en puntos permitidos, dirigida por el entrenador Mike Macdonald. Para entender quién ganará la supremacía en la NFC, es necesario ir más allá de los números y analizar las cicatrices tácticas que definieron sus dos primeros encuentros.
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El contexto: un punto define la división más dura
La División Oeste de la Conferencia Nacional fue, indiscutiblemente, la mejor de toda la competición. Los tres equipos principales, Seattle, Los Angeles Rams y San Francisco, acumularon los mejores récords de la conferencia, y ambos finalistas han logrado al menos una victoria en estos playoffs. El hecho de que este partido se juegue en el Lumen Field es la recompensa para Seattle, que terminó con dos juegos de ventaja sobre los Rams.
La serie 2025: números idénticos
Los Rams y los Seahawks llegan a esta instancia con un historial de temporada regular dividido, lo que ha generado una paridad casi perfecta:
- Semana 11 (Los Angeles): Rams vencieron 21-19.
- Semana 16 (Seattle): Seahawks se impusieron 38-37 en tiempo extra.
La diferencia total de puntos tras 120 minutos de juego es de apenas un punto (Rams 58, Seattle 57), y la diferencia en yardas totales es igualmente ínfima (Los Angeles 830, Seattle 829). Esta igualdad sugiere que el partido se decidirá por detalles mínimos y por quién cometa menos errores.
Estrategia de choque: la mejor ofensiva contra la mejor defensa
Este enfrentamiento acapara la atención de los medios: es el mejor ataque de la NFL, liderado por el favorito al MVP, Matthew Stafford, contra la mejor defensa de la liga, una unidad de Seattle que ha brillado, concediendo apenas 19 puntos en sus últimos tres compromisos.
El plan de ataque de McVay: el concepto dagger y la presión a Stafford
El entrenador Sean McVay ha sido reconocido por su capacidad ofensiva. Sus Rams cuentan con el mariscal Stafford, quien dispondrá de sus principales receptores, Puka Nacua y Davante Adams. Adams, sin embargo, no ha parecido estar al cien por cien tras su lesión en el tendón de la corva.
McVay mueve a su gran estrella, Puka Nacua, por toda la formación. Nacua es un auténtico tanque con la pelota y posee un excelente control corporal, lo que lo hace candidato al galardón de Jugador Ofensivo del Año.
En el choque de la Semana 16, Stafford desmanteló a la secundaria de Seattle con 457 yardas y 3 touchdowns de pase, con 225 yardas y dos anotaciones yendo a manos de Nacua. McVay utilizó continuamente el concepto “dagger”: dos wide receivers combinan en una ruta profunda, mientras otro corta hacia el interior por detrás de la primera a unas quince yardas. En el 95% de los casos, Nacua (el receptor de la ruta intermedia) recibe el pase, logrando ganancias significativas, como una jugada de 57 yardas vista en el análisis táctico.
La clave para Los Angeles es sacar a ruta a los cinco receptores elegibles. Esto obliga a los defensores del segundo nivel de Seattle a guardarles atención, impidiendo una caída completa en cobertura. Este enfoque, sin embargo, ha disminuido, ya que McVay ha bajado el uso de personal 13 (formaciones con tres tight ends), exponiendo a Stafford a más presión en escenarios obvios de pase.
La defensa umbrella de Seattle: Ernest Jones IV y el factor Emmanwori
La defensa de Mike Macdonald es predominantemente zonal y destaca por su excelente comunicación. Ante San Francisco, los Seahawks cortocircuitaron el peligroso ataque de los 49ers con una defensa paraguas (umbrella) que dejó continuamente sin opciones de pase a Brock Purdy.
El problema que Macdonald plantea a las ofensivas es que su amenaza de presión obliga a menudo a los running backs y tight ends a quedarse en protección. Si bien esto ayuda a la línea ofensiva, deja un espacio vacío en la zona media que los Rams deben atacar si quieren tener éxito.
En medio de todas las operaciones está el inside linebacker Ernest Jones IV. Jones, ex-Rams y capitán de la unidad defensiva, es el pegamento del equipo. El defensive end DeMarcus Lawrence afirmó que Jones “es nuestro capitán. Nos mantiene unidos. Se asegura que todos estemos en el lugar correcto”. Jones lideró al equipo con cinco intercepciones en la temporada regular y es clave en el reconocimiento de patrones de bloqueo.
Otro jugador clave es el rookie nickel Nick Emmanwori, considerado la “llave maestra” (skeleton key) de la defensa de Macdonald. Emmanwori es un atleta versátil que será fundamental para limitar lo que los Rams intentan hacer con sus tight ends, una de las áreas en las que Seattle tuvo dificultades durante el año.
Factores X y el estado físico de los líderes
La salud y la mentalidad de ciertos jugadores podrían inclinar la balanza.
La narrativa de Seattle: un golpe que los galvanizó
Para los Seahawks, la derrota de la Semana 11 en Los Angeles fue un punto de inflexión, aunque en el momento “apesta”, como dijo el entrenador Macdonald. Esa derrota, marcada por cuatro intercepciones de Sam Darnold, ayudó al equipo a encontrar la resiliencia y el tipo de equipo que querían ser. Desde ese 21-19, los Seahawks han ganado ocho partidos consecutivos.
El momento que galvanizó al equipo fue la defensa pública de Darnold por parte del linebacker Ernest Jones IV, quien se puso en frente de la crítica mediática. Jones explicó que era vital proteger a su compañero: “Sabía cómo este juego podía impactar a Sam, y cómo necesitábamos a Sam para ser el equipo que queremos ser. El mayor objetivo para mí era simplemente estar ahí para mi hermano”.
Los elementos clave para el Rams: Dotson y Lake
Los Angeles también tiene regresos importantes que buscan venganza, o su “get back” en palabras del jugador.
El guardia derecho Kevin Dotson, a quien un asistente defensivo llamó “el motor” del juego terrestre de Los Angeles, busca revancha. Dotson se lesionó el tobillo precisamente contra Seattle en la Semana 16. Aunque el linebacker Derick Hall insiste en que fue un accidente, la intención de Dotson de ser agresivo en los bloqueos podría impulsar la línea ofensiva de los Rams.
En la defensa, el regreso del safety Quentin Lake es un impulso. Lake, capitán y líder, es clave para que el coordinador defensivo Chris Shula pueda disfrazar las coberturas con personal dime. Lake tiene cuatro intercepciones de carrera contra Seattle. Su presencia es vital para limitar los pases profundos y crear turnovers, algo que la secundaria de los Rams ha logrado con tres intercepciones en su último juego contra Chicago.
En cuanto al juego aéreo, el factor X de Seattle es Rashid Shaheed, quien, aunque no recibe muchos toques, es una amenaza de home run. Su patada de despeje devuelta para touchdown de 58 yardas cambió la dinámica del último enfrentamiento en Seattle. Los Rams, que despidieron a su coordinador de equipos especiales después de ese juego, han mejorado significativamente, aunque Shaheed en el Lumen Field es una “bestia diferente”.
Por otro lado, existe preocupación por el estado físico de Stafford. Desde que se golpeó un dedo de la mano lanzadora en la ronda de wild cards, su precisión se ha visto mermada, completando apenas el 52.4% de sus envíos en los playoffs.
Detalles del encuentro
- Fecha: Domingo 25 de enero
- Hora: 17:30 horas
- Lugar: Lumen Field, Seattle
- Dónde ver: Canal 5, FOX, NFL Pass de GANZ
Predicciones y el peso de la experiencia
La presión es alta para ambas franquicias. Aunque Seattle tiene un núcleo joven bajo el mando de Macdonald, una derrota en casa por el Super Bowl se sentiría como un golpe devastador. Los Rams, por su parte, necesitan “cobrar” una temporada excepcional de sus líderes veteranos, Stafford (37 años) y Adams (33 años).
Los analistas concuerdan en que el juego se definirá por un margen estrecho. Mientras algunos apuestan por la inercia de Seattle en casa (Seahawks 21, Rams 20), otros confían en la experiencia probada del mariscal angelino. La veteranía de Matthew Stafford, con 55 game-winning drives en su carrera, será puesta a prueba contra la defensa más ruidosa y resuelta de la liga en el momento justo.

