El enfrentamiento en los 500 metros de patinaje de velocidad en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 culminó con un impresionante duelo neerlandés. Femke Kok se alzó con la medalla de oro y un nuevo récord olímpico, superando a la gran favorita mediática de la competencia.
La atención, no obstante, se la llevó la figura que alcanzó la plata: Jutta Leerdam. Con una visibilidad que trasciende la pista, la patinadora neerlandesa consolidó su segunda presea en estos juegos, demostrando una combinación perfecta entre resultados deportivos de élite y un poder magnético inigualable en las redes sociales.
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El pulso neerlandés: Kok destrona a la campeona de 1000 metros
La final de los 500 metros femeninos de patinaje de velocidad no solo confirmó el dominio de Países Bajos en la especialidad, sino que también escenificó una revancha tras lo ocurrido en la prueba de los 1000 metros.
El podio quedó definido de la siguiente manera:
- Oro: Femke Kok (Países Bajos) con un tiempo de 36.49 segundos (Nuevo récord olímpico).
- Plata: Jutta Leerdam (Países Bajos) con un registro de 37.15 segundos.
- Bronce: Miho Takagi (Japón) al cruzar la meta en 37.27 segundos.
Esta “postal ya la habíamos visto, o casi”, según las crónicas, pues días antes, en la prueba de los 1000 metros, las mismas atletas habían ocupado el podio, pero con los dos primeros puestos intercambiados. En esa ocasión, Jutta Leerdam se había llevado la presea dorada con récord olímpico incluido, dejando a Femke Kok con la plata.
Los datos que definieron el récord olímpico de Femke Kok
Jutta Leerdam compitió primero en el par 12 junto con la alemana Sophie Warmuth. Aunque su arranque y cierre fueron fuertes (marcando 37.15 segundos y colocándose momentáneamente primera), los analistas notaron que Warmuth fue ligeramente superior en los primeros 100 metros.
El desenlace seguía abierto, y la presión se elevó cuando Kok saltó a la pista en la serie posterior, el par 15, junto a la estadounidense Erin Jackson, campeona de Beijing 2022. Kok realizó una salida con mucho impulso, logrando una ejecución técnicamente precisa que resultó impecable.
La patinadora de Países Bajos marcó diferencia desde el inicio. Los datos revelan que Femke Kok pasó los primeros 100 metros en 10.18 segundos, el mejor parcial de toda la final. Mantuvo esta potencia en la recta final, rompiendo el cronómetro con 36.49 segundos.
Este resultado no solo le arrebató el oro a Leerdam por 0.66 segundos, sino que también impuso un nuevo récord olímpico, una marca que no había sido abatida desde que se estableció en Pyeongchang 2018. Para Femke Kok, este oro representó un logro histórico, ya que Países Bajos solo contaba con una medalla olímpica previa en los 500 metros femeniles, obtenida por Margot Boer en Sochi 2014.
La patinadora que coquetea con el retiro y el micrófono
Jutta Leerdam, nacida en s-Gravenzande, en Países Bajos Meridional, es bicampeona mundial y tricampeona europea en los 1000 metros de velocidad. Su camino en el alto rendimiento comenzó en el hockey sobre hielo, pero a los casi 15 años quedó “atrapada por la velocidad en la pista”. A los 18, ya era campeona mundial junior.
A sus 27 años, sin embargo, la atleta había considerado retirarse de la actividad. Leerdam ha manifestado su intención de dedicarle más tiempo a su perfil como influencer, priorizando su visibilidad fuera del deporte de élite.
El fenómeno de Jutta Leerdam en la era digital
La popularidad de Leerdam no se explica solo por su destreza sobre las cuchillas. Los especialistas la definen como la combinación perfecta entre visibilidad comercial y resultados consistentes en la élite. De hecho, argumentan que si no tuviera resultados deportivos, sería catalogada simplemente como “una influencer del patinaje”.
Con más de 5 millones de seguidores en Instagram, Leerdam utiliza sus plataformas para interactuar con los fanáticos, especialmente mujeres, abordando temas sensibles que históricamente fueron tabú en el deporte, como:
- La salud menstrual.
- Las presiones relacionadas con el control de peso durante su adolescencia.
Durante estos Juegos Olímpicos, Leerdam eligió un enfoque diferente, optando por no vincularse con los medios tradicionales y sí comunicarse directamente con sus seguidores a través de su cuenta de Instagram.
Más allá del hielo: el marketing y la vida privada
La explosión de la exposición de Jutta Leerdam en 2023 coincidió con el inicio de su relación con el youtuber y boxeador Jake Paul. La pareja logró convertirse en un foco constante de atención mediática.
Jake Paul, junto con su madre, Pam, observaron la carrera desde las gradas en Italia. Paul, quien se había emocionado previamente con la medalla dorada de su novia en los 1000 metros, la alentó en esta nueva conquista plateada. La vida de ambos está tan expuesta que Paul presenció la carrera rodeado del equipo de cámaras que documenta su propia vida. Luego del resultado de la prueba, se enviaron “besos y corazones a la distancia”.
La relación que mantienen a distancia entre Puerto Rico y Países Bajos solo añade intriga a su historia. Esta atención constante ha puesto a Leerdam en el centro de elogios, pero también de críticas. Por ejemplo, el medio inglés Daily Mail reportó que su arribo a Milán en un jet privado, separada del resto de la delegación neerlandesa, alimentó comentarios negativos sobre sus actitudes.
A pesar de los ruegos de sus fanáticos para que siga compitiendo, la patinadora planea casarse con Jake Paul y posiblemente alejarse definitivamente del hielo. Leerdam ya demostró que es magnética y completamente hipnótica, dentro y fuera de la pista. Su capacidad para generar conversación y resultados al mismo tiempo la coloca como una figura clave para entender la convergencia del deporte de alto rendimiento y la cultura de influencers en la década de 2020. ¿Qué ocurrirá con el patinaje de velocidad si la figura más visible de la disciplina decide enfocarse solo en la visibilidad?

