El patinador mexicano Donovan Carrillo ha reescrito la historia del deporte invernal nacional. En los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, el atleta no solo disputó su segunda final olímpica, sino que se consolidó como el primer deportista del país en alcanzar esta instancia en dos ediciones distintas. Este logro marca un precedente claro para la disciplina en México.
Su rutina en el Milano Ice Skate Arena, cargada de carisma y energía, generó una ovación de pie del público, que coreó su nombre, deleitándose con un programa diseñado como un homenaje al rock and roll de los años 50 y, específicamente, a clásicos de Elvis Presley.
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El patrón de la evolución competitiva y los números
La participación de Carrillo en Milano-Cortina 2026 confirma su notable evolución en el circuito internacional de patinaje artístico. El tapatío, de 26 años, completó su actuación con un puntaje total de 219.06 unidades.
Este total fue el resultado de la suma de su desempeño en el programa corto, donde se ubicó en el puesto 23 con 75.56 puntos, y el programa libre, que le otorgó 143.50 unidades. A pesar de que la prueba corta fue dominada por el estadounidense Ilia Malinin, quien registró 108.16, el puntaje del programa libre de Carrillo representó su mejor marca de la temporada.
El patinador se presentó en la pista suelto, con alta concentración y vestido con un elegante conjunto negro. La ejecución fue en momentos impecable, logrando varios saltos triples y dobles que fueron bien recibidos por los jueces y la audiencia. Aunque se registraron algunas imprecisiones técnicas mínimas, esta presentación fue considerada la mejor de su temporada.
Al terminar, emocionado y al borde de las lágrimas, Carrillo agradeció el apoyo al público y a su país con los brazos en alto, para después acostarse y besar la pista. Ante la cámara, expresó directamente: “Besos a todo México”.
La coreografía con sello personal: “A mi manera”
La rutina que Donovan Carrillo eligió para esta temporada olímpica estuvo diseñada por el reconocido especialista Benoit Richaud. La coreografía combinó piezas musicales emblemáticas que tienen un significado personal para el jalisciense, combinando melodías tranquilas como A mi manera con éxitos más rítmicos.
Las piezas seleccionadas fueron:
- My Way (A mi manera)
- Jailhouse Rock
- A Little Less Conversation
El uso de My Way fue especialmente significativo. Durante años, su abuela materna le pidió que patinara usando esa canción, una petición que decidió cumplir precisamente durante la temporada olímpica, honrando su trayectoria personal y familiar.
¿Cómo se evalúa una final de patinaje artístico?
El patinaje artístico se valora bajo el sistema oficial de la International Skating Union (ISU), una metodología que mezcla de forma estratégica los criterios técnicos con la apreciación artística. Es esta mezcla la que hace que la competencia sea tan espectacular.
Los jueces analizan las rutinas principalmente en dos grandes bloques:
Elementos técnicos
Aquí se incluyen elementos esenciales como los saltos, los giros y las secuencias de pasos. Cada elemento tiene un valor base preestablecido, el cual se puede modificar al alza o a la baja dependiendo de la ejecución. Los criterios de evaluación son estrictos:
- Precisión
- Altura y aterrizaje
- Fluidez en la salida y entrada
- Los errores evidentes, como caídas o desequilibrios, resultan en reducciones de puntos.
Componentes del programa
Estos componentes evalúan la calidad artística y la interpretación, que pueden compensar pequeñas fallas técnicas, lo que dota a la competencia de un componente estratégico adicional. Los jueces observan:
- Calidad de patinaje sobre el hielo.
- Transiciones entre los distintos movimientos.
- Interpretación musical del atleta.
- Diseño y composición de la coreografía.
- Presencia escénica y carisma.
El desempeño de Carrillo no solo se mide en puntos, sino también en el precedente que establece. El atleta subrayó que cada presentación representa una oportunidad real para impulsar el deporte en el territorio nacional.
Lo que vimos en Milano-Cortina no fue solo un par de rutinas bien ejecutadas; fue la consolidación de un modelo de tenacidad que ha llevado a México a las grandes ligas de los deportes invernales. La pregunta que queda es si este hito, una segunda final olímpica consecutiva, se convertirá finalmente en el impulso económico y de infraestructura que el patinaje artístico nacional necesita para sostener su crecimiento.

